Me gustaría expresar mi sorpresa y tristeza ante la decisión de derribar los baños del paseo de Sarasate. Para muchos pueden ser un detalle menor, pero para quienes hemos vivido esta ciudad, formaban parte del clásico pack tómbola + helado, siempre respaldado por unos baños amplios, limpios y con mucha más historia de la que parece.