El Illes Balears Palma Futsal ya está en Riga. El equipo mallorquín se embarcaba ayer por la tarde para iniciar un maratoniano viaje que le iba a llevar hasta la ciudad letona en donde mañana vivirá un partido que, sin duda alguna, se puede subrayar como histórico para la entidad palmesana. Lo será porque es la oportunidad real de los mallorquines de poder seguir escribiendo su nombre con letras de oro en la historia del fútbol sala nacional al sumar la que sería su cuarta presencia en una Final Four de la Champions de manera consecutiva. Los mallorquines se desplazaron primero hasta Frankfurt para, después, viajar desde la ciudad alemana hasta Riga quedando concentrados allí para el partido y hoy han llevado a cabo la primera de las dos sesiones de entrenamiento que realizarán en el escenario del partido. Los de Vadillo sólo cuentan con la ausencia de un Luan Muller que sigue trabajando para recuperarse de una lesión que, sin duda, es una de las grandes incertidumbres de este Illes Balears Palma Futsal ya que el propio Antonio Vadillo ha reconocido no saber exactamente qué es lo que tiene su jugador y está a la espera de que los servicios médicos del equipo dictaminen el alcance de la lesión y se tome una decisión definitiva para acabar con el problema que arrastra el jugador desde hace ya tiempo El propio Luan, de hecho, fue ayer al aeropuerto para despedirse de sus compañeros y desearles la mejor de las suertes en una eliminatoria a la que el Illes Balears Palma Futsal llega con tres goles de ventaja tras el 7-4 logrado en un partido, el de la ida, que dejó un regusto amargo en la plantilla ya que el equipo balear llegó a ponerse con una renta de 5-0 a favor pero acabó cediendo cuatro goles en el tramo final del encuentro dejando opciones para los letones en la vuelta, algo que, obviamente, quiere evitar el conjunto mallorquín