'Un escándalo muy real'

En HBO se ve la magnífica serie ' Un escándalo muy real' , con los impresionantes actores Michael Seen, el Príncipe Andres, y Ruthb Wilson, la periodista que le persigue, cerrando en solo tres capítulos de larga duracion una maravillosa y más que lograda propuesta televisiva. Dramatiza uno de los hechos más controvertidos de la monarquía británica reciente: la entrevista televisiva del príncipe Andrés en 2019, en la que intentó responder a las acusaciones sobre su relación con el financiero Jeffrey Epstein . Lejos de ser solo una recreación de hechos conocidos, la serie explora los mecanismos del poder, la presión mediática y la fragilidad de las instituciones cuando se enfrentan al escrutinio público. Entrevista en la que, por cierto, está disponible entera en otros canales, este tipejo, ademas de ser muy torpe, es más tonto aún; concedió la entrevista en contra del criterio de los poderes de palacio, gente seria, y animado por su ex, con la que vive, Sara Ferguson. La producción se centra en el proceso que llevó a la famosa entrevista con la BBC. A través de la perspectiva de las periodistas y productoras que trabajaron para conseguirla, la narrativa revela las tensiones internas, las negociaciones discretas y la aparente desconexión entre la Casa Real y la percepción pública. El caso es que después de la primera condena y liberación del depredador sexual Epstein se les ve a ambos paseando por Central Park tan amigos. Y además, poco antes apareció una foto del Príncipe agarrando por la cintura a una menor en lo alto de una escalera, al lado de Ghislaine Maxwell. El Príncipe se libra porque llega con la menor, Virginia Giuffre, a un acuerdo millonario. El tonto muy tonto, se ve en la serie, recoge ciento veinte mil dolares de Epstein para pagar una deuda de la otra tonta, su mujer, Sara Ferguson. Por la entrevista, el centro de la serie, sabemos que Andrés frecuentó varias de las casas del pederasta y financiero internacional y de su ferrea amistad con este, que el príncipe niega. La serie destaca por su sobriedad. La puesta en escena es contenida, con escenarios elegantes que contrastan con la tensión emocional de los diálogos. La sobriedad lumínica y espacial era más que necesaria para resaltar los defectos del personaje, del que ahora sabemos que vendería secretos de estado a su amigo el pederasta y que pagaba prostitutas con dinero público. En efecto, televidentes, una serie sobre un tonto elevado al cubo.