El sector del cava español sigue con cierta preocupación la posible vuelta de Donald Trump y sus políticas arancelarias. La Associació d’Elaboradors de Cava (AECAVA) ha manifestado su inquietud ante las medidas comerciales anunciadas por el expresidente estadounidense, una situación que genera un clima de incertidumbre. Pese a ello, la patronal confía en que la situación pueda reconducirse a través del diálogo y el liderazgo tanto de la Unión Europea como del Gobierno español, apostando por la acción diplomática para proteger un producto emblemático que se exporta a más de 120 países en todo el mundo. Estados Unidos representa un mercado estratégico y de gran importancia para el cava, consolidado como uno de los destinos principales en volumen y valor. En una entrevista en el programa ‘Herrera en COPE Cataluña’, la directora de la AECAVA, María del Mar Torres, ha admitido que el sector vive en un contexto de incertidumbre ante un escenario que se prevé imprevisible. Las empresas ya tuvieron que adaptarse con resiliencia a la anterior etapa de política arancelaria de Trump, llegando a acuerdos con los importadores americanos para mitigar los efectos y mantener la competitividad. A pesar de la preocupación, desde AECAVA se evita reclamar medidas concretas más allá de una acción política decidida por parte de las instituciones. Preguntada por José Miguel Cruz en COPE, Torres ha insistido en la vía diplomática como la principal herramienta. “Básicamente, mucho diálogo, diálogo constructivo y liderazgo sólido”, ha resumido la directora de la patronal. Esta llamada a la calma se fundamenta en la confianza en que las relaciones comerciales y el diálogo entre bloques económicos logren prevalecer sobre las tensiones políticas. La fortaleza del cava no reside en un único mercado, sino en su amplia presencia internacional. La directora de AECAVA ha recordado que el producto llega a más de 120 países, lo que proporciona al sector una base suficientemente diversificada para afrontar posibles crisis. Esta diversificación, que ya existía, se ha convertido en una estrategia clave que las empresas continúan potenciando. El objetivo es claro: consolidar y hacer crecer otros destinos con potencial para reducir riesgos y no depender en exceso de un único mercado, por importante que sea. La estrategia de diversificación no implica, en ningún caso, renunciar al mercado estadounidense. María del Mar Torres ha sido tajante al respecto, asegurando que el compromiso con Estados Unidos se mantiene firme. “No es decir: bueno, esto ya no funciona, ahora nos orientamos a otros; en absoluto”, ha afirmado, destacando que se trabajará para mantener las buenas relaciones y la cuota de mercado. En este sentido, se exploran nuevos mercados en Asia, como China o la India, e incluso en lugares como Sudáfrica, donde el consumo de vino espumoso está en crecimiento. Una de las claves que aportan tranquilidad al sector es el papel de la Unión Europea como actor unificado en el comercio internacional. Torres ha explicado que cualquier medida arancelaria de Trump no podría dirigirse unilateralmente contra España. “La Unión Europea actúa en bloque y un ataque a un país concreto de la Unión Europea es un ataque a toda la Unión Europea”, ha señalado. Esto significa que productos como el champán francés se verían igualmente afectados, lo que obliga a una respuesta conjunta y dota de mayor fuerza negociadora a Bruselas. El sector confía, por tanto, en el liderazgo sólido que está demostrando la UE para reconducir una situación que la propia Torres califica de “anómala”. La patronal apela también al peso de la relación comercial histórica entre España y Estados Unidos, especialmente en el caso del cava, como un factor que debería contribuir a superar las tensiones. La industria se mantiene expectante pero preparada, confiando en su capacidad de adaptación y en la fortaleza de la acción diplomática europea para proteger sus intereses.