El Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) resolvió parcialmente el recurso de siete futbolistas, entre ellos el argentino Facundo Garcés, y ajustó la sanción impuesta por la FIFA por el uso de documentación falsa para obtener la nacionalidad malaya. Los jugadores habían sido castigados inicialmente con doce meses de suspensión para cualquier actividad vinculada al fútbol, mientras que la Federación de Malasia (FAM) recibió una multa de 350.000 francos suizos. El TAS decidió que la prohibición de los futbolistas se limite únicamente a partidos oficiales, lo que permite que continúen entrenando con sus clubes. La suspensión comenzará a aplicarse a partir de este jueves, incluyendo el período ya cumplido desde el 25 de septiembre de 2025 hasta el 26 de enero de 2026, fecha en que el central del Alavés, Facundo Garcés, pudo reincorporarse al equipo tras la suspensión cautelar dictada por el TAS. El caso surgió en 2025, cuando la Federación de Malasia intentó nacionalizar a los argentinos Garcés, Rodrigo Holgado e Imanol Machuca; al brasileño Joao Figueiredo; a los españoles Gabriel Palmero y Jon Irazabal; y al neerlandés Héctor Hevel Serrano, con el objetivo de que participaran en la Copa Asiática 2027. La Comisión de Disciplina de la FIFA concluyó que tanto la federación como los jugadores habían utilizado documentación falsa, y aplicó sanciones confirmadas posteriormente en noviembre de ese mismo año. La Federación de Malasia, que en enero había visto dimitir a su cúpula directiva por el escándalo, admitió “deficiencias institucionales” en el proceso de nacionalizaciones, pero no cuestionó su posible responsabilidad en la violación del Código Disciplinario de la FIFA. Asimismo, pidió una reducción de la multa. Por su parte, los futbolistas argumentaron que tuvieron un papel limitado en la entrega de documentos falsificados y solicitaron la anulación total de su sanción o, al menos, un castigo proporcional. Tras la audiencia del 26 de febrero, el panel del TAS consideró que la sanción de doce meses sin jugar era razonable y proporcionada según el Código Disciplinario de la FIFA, pero debía aplicarse solo a partidos oficiales. En cambio, la multa de 350.000 francos suizos a la federación fue considerada justa y proporcionada. Con esta decisión, los futbolistas podrán seguir su entrenamiento habitual con sus clubes, pero deberán cumplir la prohibición de jugar partidos durante el periodo determinado, mientras que la federación mantiene su sanción económica.