La vida vuelve a Grazalema: así se recupera el pueblo gaditano tras la borrasca Leonardo

Ha pasado un mes desde que la borrasca Leonardo obligó a tomar una decisión sin precedentes: el desalojo total de Grazalema, en Cádiz. Hoy, la vida vuelve a abrirse paso en sus calles y la normalidad regresa progresivamente a este pueblo de la sierra gaditana, que fue unánimemente elogiado por su civismo durante la crisis. El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha elogiado desde Bruselas el "comportamiento absolutamente cívico y responsable" de los vecinos. El desalojo de más de 1.500 habitantes se completó "en prácticamente horas, y sin dudar y de una manera ordenada, es algo que tenemos que elogiar y que tenemos que reconocer". El regreso también se ha hecho de manera progresiva y por fases, siempre "bajo el informe estricto de los geólogos", que han marcado las zonas seguras. Los accesos por carretera, que quedaron "gravemente dañados", son ahora uno de los principales focos de trabajo. Moreno ha confirmado que las obras de urgencia ya están en marcha para solucionarlo. "El 100% de las obras de las carreteras ya están con empresa y, por tanto, ya están funcionando", ha asegurado el presidente. Sobre las ayudas a los afectados, el presidente ha asegurado que su intención es que lleguen "en tiempo y forma", a pesar de los procedimientos administrativos. Las ayudas son un esfuerzo conjunto de la Administración General del Estado, la Junta de Andalucía y las diputaciones. "Estoy convencido que en cuestión de semanas, meses, en algunos casos, van a tener las ayudas los vecinos", afirmó. A pesar de las obras, el pueblo ya recibe visitantes. Paqui Viruez, de Radio Grazalema, confirma que se puede llegar en coche y que "los amantes de Grazalema, los enamorados de Grazalema, desde primera hora han venido a su casa otra vez". El propio Juanma Moreno ha invitado a visitar el pueblo, destacando que "se come fantásticamente" y "merece la pena ser visitado". Los estudios técnicos han confirmado que "la localidad es plenamente segura". Viruez celebra el regreso de la vida cotidiana: "Ahora ya estamos realmente felices, porque está todo el mundo en sus casas y la vida vuelve a ser la que era en Grazalema". Las terrazas vuelven a estar llenas y el sonido de los pájaros y las ovejas sustituye al recuerdo del rugir de la montaña.