Peones de confianza les hacían de gancho. En Ucrania, frecuentaban los albergues y otros lugares donde se agrupa la población desplazada de las zonas invadidas por Rusia. Entre mujeres que han perdido su techo por el vance ruso en Donetsk, Lugansk o Zaporiya, que no disponen de otra cosa que su pobreza, lanzaban el anzuelo: les pagarían viaje a un país de la UE, les activarían un expediente de protección internacional como refugiadas, aliviarían su precariedad… Ese país de la UE ha resultado ser España, y los supuestos benefactores, una red de tahúres del juego online.