Repleto de notas adhesivas. Así queda tras la lectura ‘Koljós’ por poco que al lector le guste marcar un pasaje, una frase, una idea. Este es sin duda uno de los mejores libros, si no el mejor, de Emmanuel Carrère (París, 1957). Quedó finalista del Goncourt 2025, pero podría haber ganado... De hecho, se llevó el Prix Médicis al día siguiente. Es cierto que Carrère, gurú de la autoficción en Francia, es un personaje muy marcado literariamente porque cultiva ese género en el que autor, narrador y protagonista confluyen generando un tipo de narrativa solipsista no siempre al gusto de la crítica. El escritor parisino, quien se dio a conocer a nivel internacional con ‘El adversario’ (2000) -libro psicológico donde narra el asesinato cometido por Jean-Claude Romand en 1993-, ya se había sumergido en la historia de sus antepasados, sobre todo en ‘Una novela rusa’ (2007). Aquí, sin embargo, amplía hasta la dimensión de fresco familiar esta exploración vertical, la relación entre generaciones de una misma familia. En el centro, su madre, la eminente historiadora Hélène Carrère d’Encausse (1929-2023).