Nilufar Saberi, activista iraní exiliada en España: "Somos eternas menores bajo la tutoría de un varón"

Entender lo que significa nacer mujer en Irán requiere escuchar voces como la de Nilufar Saberi, activista iraní por los derechos humanos exiliada en España. En una entrevista en 'La Tarde' con Pilar García Muñiz, Saberi ha desgranado una realidad marcada por la opresión desde la Revolución Islámica de 1979, pero también por una valentía y una desobediencia civil que desafían constantemente al régimen de los ayatolás. Saberi describe la situación como un “apartheid por razón de sexo”. “Naces mujer y sobre ti pesan unas leyes diferentes, siempre violentas y discriminatorias que si naces hombre”, ha explicado. Una de estas normas es un estricto código de vestimenta que obliga a las mujeres a no mostrar más allá de la cara y las manos, considerando un delito de desnudez pública cualquier otra exposición. Actos cotidianos como cantar, bailar, reír en alto o formar grupos mixtos son perseguidos por unidades como la Policía de la moral y la virtud, que “tienen potestad sobre tu vida y tu muerte”. Sin embargo, esta imposición choca con la realidad. Según la activista, el paisaje en las grandes ciudades ha cambiado “porque las iraníes son sumamente valientes”. A pesar del riesgo, cometen actos de “desobediencia civil” no llevando el velo. “Son campeonas y están dispuestas a dar su vida para que sus hijas, sus nietas, no vivan bajo el yugo de un estado islamista, como han vivido ellas su madre y su abuela”, ha sentenciado. Bajo las leyes islamistas, las mujeres “nacemos y morimos como si fuéramos eternas menores”, ha afirmado Saberi. Necesitan la tutoría de un varón (padre, marido o incluso un hermano menor) para actos tan básicos como viajar, divorciarse o elegir su lugar de residencia. Según la visión integrista, ha añadido, “una buena musulmana ni siquiera saldría de la casa sin el permiso de su marido”. Para sortear estas barreras, la sociedad iraní ha encontrado sus propias herramientas. La activista ha revelado la existencia de un “contrato privado prematrimonial” en el que la mujer exige al futuro marido “todos los derechos que la ley nos niega”, como el divorcio o la custodia de los hijos. Saveri ha subrayado que la inmensa mayoría de los hombres iraníes lo firman, ya que “no comulgan con las leyes” y buscan protegerse mutuamente ante una legalidad “bárbara”. Este apoyo masculino ha sido clave en las protestas, hasta el punto de que Saberi califica el movimiento ‘Mujer, Vida, Libertad’ como “la primera revolución feminista mixta de la historia de la humanidad”. Hombres y mujeres han salido juntos a la calle “hombro con hombro, a parar las balas con nuestros cuerpos y a pedir igualdad”. En Irán, ha destacado, “ningún hombre recibe latigazos en el mundo por defender los derechos de las mujeres. En nuestros hombres sí”. Como ejemplo, ha citado el caso de Metí, un cantante muy querido en el país, que fue condenado a 74 latigazos por una canción titulada ‘Quítate el velo’. Tras cumplir el castigo, el artista declaró: “El que no esté dispuesto a pagar un precio por la libertad, tal vez no merezca ser libre”. Sobre la reciente ofensiva militar de Estados Unidos e Israel, Saberi ha confirmado que, aunque una parte de la población condenó el ataque, la imagen que mejor representa a la sociedad es “sin duda, la celebración por la eliminación de la cabeza de la mayor y más sanguinaria enemiga de Irán y del pueblo iraní”. A pesar de ser “antiviolencia”, entiende la desesperación de un pueblo que se pregunta: “¿Cómo se tiene que ver un pueblo para desear que bombardeen la tierra en la que vive?”. La esperanza, ha concluido, es que “estas bombas mayormente van a caer sobre sus verdugos” y que, al debilitar a la cúpula, el pueblo tenga “una mínima posibilidad de derrocar a sus verdugos”.