La sanidad sevillana ha registrado un nuevo episodio de violencia. Una doctora del Área de Urgencias del Hospital de Valme de Sevilla ha sufrido una agresión física en la mañana de este jueves, 5 de marzo. El suceso, que ha sido confirmado por el propio centro hospitalario, ha sido denunciado por el Sindicato Médico de Sevilla (SMS), que vuelve a poner el foco sobre la desprotección de los facultativos. El ataque ha ocurrido mientras la facultativa realizaba un procedimiento terapéutico a un paciente en una de las consultas del Servicio de Urgencias. Según ha detallado el sindicato, en el transcurso del tratamiento, el agresor "ha agarrado fuertemente el antebrazo de la médica, a la que ha provocado lesiones superficiales, con un pequeño hematoma”. A consecuencia del episodio, la doctora agredida ha tenido que abandonar su actividad asistencial. Inmediatamente después, se ha tramitado el Comunicado de Accidente de Trabajo e Incidente (CATI) y el Hospital del Valme ha puesto en marcha el protocolo oficial ante agresiones. El Sindicato Médico de Sevilla ha vuelto a condenar en un comunicado lo que considera "la lacra de las agresiones a los profesionales". La organización lamenta que, "a pesar de las supuestas medidas puestas en marcha por el Servicio Andaluz de Salud (SAS), siguen ocurriendo día tras día". La declaración subraya una idea fundamental para el colectivo y la sociedad. Desde el SMS insisten en su mensaje con rotundidad: "Nadie debe ser agredido bajo ninguna circunstancia, y, menos aún mientras está ejerciendo su labor asistencial". Esta reivindicación pone de manifiesto la vulnerabilidad que sienten muchos profesionales en su puesto de trabajo, un entorno que debería ser seguro tanto para el paciente como para el sanitario. Este suceso no es un hecho aislado, sino que se enmarca en una tendencia al alza. Según los datos facilitados, en la provincia de Sevilla se registraron 569 agresiones durante 2025, una cifra notablemente superior a las 479 contabilizadas en 2024. Este incremento evidencia que las estrategias actuales de prevención y contención no están siendo suficientes para frenar el problema. Al desglosar las cifras del último año, se observa del total de 569 incidentes, 462 fueron agresiones verbales o amenazas, mientras que 107 implicaron contacto físico.