Más burbujeo que en un jacuzzi, pero de cierto tono amarillento y junto al Pantano de Elche. Ahora bien, ¿se trata de un caso de contaminación o puro fenómeno natural? Pues la respuesta podría albergar las dos circunstancias, solo que hay momentos del año en los que a quienes transitan por la zona se les encienden todas las alarmas.