El Mediterráneo es una de las regiones más vulnerables y casi el 90 % de su superficie forestal podría sufrir un aumento de estas perturbaciones. Entre las consecuencias, los bosques serán cada vez más jóvenes y con menor capacidad de actuar como sumideros de carbono. Sin embargo, el equipo transmite un mensaje de esperanza, ya que si se reducen de forma significativa las emisiones de gases de efecto invernadero, el aumento de perturbaciones forestales podría limitarse a un 20 %.