La Confederación Hidrográfica y el Ayuntamiento siguen sin concretar hasta dónde llega la intervención de cada administración, después de una reunión en 2024 en la que se iba a desbloquear una inversión de casi diez millones de euros La ciudad de Córdoba tiene dos problemas con las inundaciones. El más global tiene que ver con el río Guadalquivir. Cuando las lluvias son muy generalizadas y constantes en el sur de la Península Ibérica, como acaba de ocurrir, el río grande de Andalucía multiplica su caudal y se eleva a zonas habitadas. En febrero, ha habido que desalojar a más de un millar de personas en la ciudad y unas 800 viviendas. Finalmente, han sido unas decenas de casas las que sí que han sufrido daños. No ha habido que lamentar víctimas ni heridos. El Guadalquivir es un río que en Córdoba crece por laminación. Es decir, su caudal sube poco a poco y el riesgo se ve venir. Hay tiempo para desalojar. Pero la ciudad tiene otro problema con sus arroyos que bajan de Sierra Morena. En este caso, su peligrosidad se debe a lluvias repentinas y muy intensas. Estos arroyos crecen rápidamente y bajan muy crecidos a diversas zonas de la ciudad. Ocurre con el Arroyo del Moro, el San Cristóbal, Los Morales o el próximo al Maestre Escuela. Sus crecidas sí que son peligrosas, ya que a veces no da tiempo. A finales de 2025, en el barrio del Corregidor, un hombre estuvo a punto de morir ahogado en el ascensor cuando bajaba a su aparcamiento para salvar a su coche. Fue rescatado por los bomberos. Desde el año 2013, el Ayuntamiento de Córdoba y la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) no acaban de ponerse de acuerdo en la intervención global que necesitan estos arroyos y la manera de encauzarlos para evitar el peligro actual que suponen, algo que reconocen ambas administraciones. En 2024, ambas instituciones mantuvieron un encuentro en el que se parecía desbloquear una inversión de unos 10 millones de euros. Pero a día de hoy, no hay un plan inminente para la intervención. La actuación prevista pretende precisamente evitar que los arroyos de la Sierra descarguen con violencia sobre la ciudad y sobre una red de saneamiento que, en episodios de tormentas intensas, se ve desbordada. El proyecto contempla diversas infraestructuras hidráulicas —conducciones, galerías y encauzamientos— destinadas a canalizar el agua procedente de la sierra y conducirla de forma controlada hasta el sistema general o directamente hacia el río, evitando así que llegue a las calles y a los aparcamientos subterráneos de numerosos barrios. Los arroyos afectados son cuatro de los principales cauces que descienden desde Sierra Morena hacia el casco urbano: el del Moro, el de San Cristóbal, el de Los Morales y el entorno del arroyo próximo a la zona del Maestre Escuela. Sus avenidas afectan periódicamente a barrios del norte y del oeste de la capital, además de puntos especialmente sensibles de la ciudad donde se producen inundaciones recurrentes. Pese a que el proyecto técnico se planteó hace más de una década, su ejecución sigue sin concretarse. En 2024, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y el Ayuntamiento de Córdoba anunciaron que trabajarían conjuntamente para impulsar las medidas de defensa contra inundaciones, con una inversión estimada cercana a los diez millones de euros, gran parte financiada con fondos europeos. Sin embargo, aquella reunión no ha terminado de traducirse en avances administrativos claros. La principal dificultad sigue siendo el reparto de competencias entre ambas administraciones. En los tramos urbanos de los arroyos, la responsabilidad recae en el Ayuntamiento, mientras que la Confederación Hidrográfica tiene competencias sobre el dominio público hidráulico y las actuaciones en cauces. Esa frontera administrativa ha obligado a negociar durante años un convenio que delimite qué obras ejecuta cada parte y qué actuaciones corresponden a cada institución. Un proyecto aún en revisión técnica La actual presidenta de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, Gloria Martín Valcárcel, ha reconocido que el proyecto sigue en revisión técnica y que el siguiente paso pasa por reforzar la coordinación con el Ayuntamiento de Córdoba antes de avanzar en su desarrollo. Según explicó, el organismo de cuenca está revisando el proyecto existente, pero considera imprescindible que ambas administraciones definan de forma conjunta el alcance de sus actuaciones. “Con los arroyos de Córdoba hay un proyecto hace tiempo de la Confederación, que se ofreció a colaborar y estamos revisando ese proyecto por una serie de cuestiones técnicas y estamos avanzando”, señaló. La presidenta subrayó que el problema afecta a un tramo urbano, por lo que el consistorio debe desarrollar previamente parte de las actuaciones necesarias. “Todo esto es competencia del Ayuntamiento al ser un tramo urbano”, afirmó, al tiempo que recordó que la Confederación se comprometió a colaborar mediante un convenio para la defensa frente a inundaciones. En ese contexto, el organismo hidráulico plantea mantener reuniones técnicas con el Ayuntamiento para definir el alcance de la intervención. “Queremos tener reuniones técnicas entre los técnicos de Confederación y los del Ayuntamiento para ir centrando hasta dónde llega nuestra colaboración”, indicó Martín Valcárcel. La responsable de la CHG insistió además en que la actuación sobre los arroyos no resolverá por sí sola todos los problemas de inundaciones en la ciudad. Según explicó, el Ayuntamiento debe desarrollar de forma paralela un plan integral de gestión del sistema de saneamiento urbano, que permita complementar la intervención hidráulica prevista. “El proyecto nuestro no es que acabe con todos los problemas de Córdoba en esta materia, sino que es una parte de todo lo que debe llevar a cabo el Ayuntamiento”, explicó. Por ello, insistió en la necesidad de coordinar los trabajos desde el principio para evitar actuaciones inconexas. La previsión planteada por la Confederación pasa por mantener reuniones técnicas durante los próximos meses para avanzar en esa coordinación. “La idea es que en este primer semestre ellos se sienten con nuestros técnicos y veamos cómo vamos avanzando entre todos para ir mejorando”, señaló la presidenta. Mientras tanto, el proyecto sigue sin calendario concreto. Más de una década después de que se planteara la intervención, la ciudad continúa esperando una solución estructural para unos arroyos que, cada vez que se registran tormentas intensas en la sierra, recuerdan que el problema sigue pendiente.