Crítica de '¡La novia!' (***): Prometeo, encadenado a una novia con un pronto terrible

Como mínimo hay que calificar esta película escrita y dirigida por la actriz Maggie Gyllenhaal como asombrosa, intrépida y desconcertante. Sin parecerse apenas a la obra maestra de James Whale ('La novia de Frankenstein'), contiene buena parte de su espíritu en algunas zonas de su ambicioso y disparatado argumento, a pesar de que se extravía con la presencia fantasmal de Mary Shelley en el interior de la cabeza de 'la novia' y con unos saltos de tono y de género que, si no te pierden por el camino, pueden verse como geniales. La película comienza con una Mary Shelley que encuentra un resquicio por el que volver de la muerte a redondear su obra, y ese resquicio es Ida, una joven atrapada entre la mafia (ha pasado más de un siglo de los hechos) que será, previo desenterramiento, la novia. Ambos personajes los interpreta Jessie Buckley, actriz de moda por ' Hamnet ' y capaz, por lo que se ve, de hacer cualquier cosa. Christian Bale es el monstruo, herido, solitario, aburrido y con ganas de compañía (mambo), y acude a la aquí doctora Euphronius, Annette Bening, para que le haga 'un frankenstein' con algún cadáver femenino. Del thriller mafioso pasa al drama filosófico y existencial, y de ahí inesperadamente adquiere formas de comedia, para posteriormente situarse en una especie de policíaco a lo Bonnie and Clyde, para lo que la película tiene un papel reservado a Penélope Cruz, la inspectora Myrna Mallow. Incluso tiene su momento (gran momento) musical con un alborotado número en el que Franky y su novia bailan una chocante coreografía en una fiesta frente a Ronnie Reed (Jake Gyllenhaal), la estrella del cine que ilumina el camino del monstruo. Hay un exceso de cachivaches argumentales en la trama que desvían lo esencial de la obra, pero es cierto que le aportan espectáculo, color y vida nueva a lo que podría estar muerto. La interpretación de Jessi Buckley es atronadora, una novia feroz, amantísima a ratos y con un 'look' que hoy puede hacer furor, y lo de Christian Bale, el monstruo galán, educado y lleno de costuras y ternuras, tiene su importancia especial, pues le otorga a Frankenstein una modernidad ejemplar, como de hombre nuevo que aprende a tener sentimientos y a no agobiar con ellos. '¡La novia!' no suplanta ni mucho menos la poesía y el encanto del original de James Whale, pero si tiene su agarre como elemento disruptivo.