La ofensiva verbal de Donald Trump contra el Gobierno español, convertida en amenaza de ruptura comercial por el veto al uso de Rota y Morón en la guerra contra Irán, no es solo un arrebato temperamental: es un síntoma de la descomposición del orden internacional y del vacío europeo ante una escalada que ya desestabiliza el Golfo Pérsico, el Mediterráneo Oriental y una economía global que debe soslayar un colapso energético. El Gobierno de Sánchez, a diferencia de los que amparan la fórmula de la agresión para descabalgar al régimen iraní, se acoge al derecho internacional y la Carta de Naciones Unidas, así como a la legalidad establecida en materia de uso de las bases compartidas con Estados Unidos en Rota y Morón. Pero también pone en evidencia la dificultad de Europa para hablar con una sola voz y ocupar un espacio diplomático de primer nivel en el nuevo marco diplomático internacional.