Emilio Baena, exfuncionario de Hacienda: "La Agencia Tributaria no solo mira Bizum, recibe y cruza información de forma automática"

En los últimos meses se ha generado un intenso debate sobre el control de Bizum por parte de la Agencia Tributaria, creando la sensación de que el fisco ha despertado ahora una nueva vigilancia sobre los ciudadanos. Sin embargo, el exfuncionario de Hacienda Emilio Baena ha aclarado en una reciente publicación en su perfil de LinkedIn que esta percepción es errónea y que la realidad es “bastante menos nueva… y bastante más amplia”. Baena subraya que la plataforma de pagos instantáneos no es algo nuevo para Hacienda, ni es lo único que se mira, ni es, siquiera, lo más importante. Según explica Baena, el sistema de control del fisco es mucho más profundo de lo que se percibe. “La Agencia Tributaria recibe y cruza información de forma automática”, asegura, y este proceso ocurre “muchas veces antes incluso de que presentes tu declaración”. Este cruce masivo de datos no solo proviene de Bizum, sino de una multitud de fuentes que informan directamente a la administración. De esta manera, tal y como explica el experto económico José María Camarero, Hacienda tiene la mosca detrás de la oreja con los autónomos. El exfuncionario detalla el tipo de información que el sistema registra de manera automatizada. En primer lugar, se monitorizan los movimientos bancarios, incluyendo los saldos en cuentas y depósitos, los ingresos y salidas relevantes que superan ciertos umbrales, los ingresos en efectivo y cualquier patrón que se considere “poco habitual” en la operativa normal de una persona. Además, se registran todas las rentas personales y financieras, como los sueldos, el número de pagadores, las retenciones aplicadas, los dividendos de acciones o los intereses generados por otros productos financieros. Esta información es comunicada directamente por terceros, como empresas o entidades bancarias. El control se extiende a las operaciones patrimoniales y financieras. El fisco recibe datos sobre la concesión de préstamos e hipotecas, deudas, así como la compraventa de inmuebles y vehículos. También se vigila la coherencia de la actividad económica, cruzando la facturación entre empresas y profesionales para asegurar que los ingresos declarados se corresponden con la actividad real. Otras áreas bajo vigilancia son los ingresos por arrendamientos, donde se cruzan los datos del arrendatario con la propiedad declarada. Finalmente, Baena destaca la creciente importancia de los movimientos internacionales y digitales, como las transferencias con el extranjero y, cada vez más, la información procedente de plataformas digitales y criptomonedas. El nuevo umbral de Hacienda te puede obligar a declarar. Una vez que el sistema ha recopilado toda esta información, su función es simple: verificar si todo encaja. Baena explica que si los datos son coherentes, “no pasa nada”. Sin embargo, cuando se detecta una incongruencia, el proceso se activa. Este es el momento en el que el contribuyente puede recibir una notificación. “Cuando no, llega una pregunta”, concluye el exfuncionario. Este primer contacto no es necesariamente una inspección, sino que, como él mismo aclara, “casi siempre empieza así: con una petición de aclaración” por parte de la Agencia Tributaria.