Desde sus inicios, Elena Argilés Blasco ha entendido la arquitectura como una forma de cuidar. Cuidar la luz, las proporciones, los materiales y, sobre todo, a las personas que habitarán cada espacio. Al frente de su estudio, formado por un equipo mayoritariamente femenino, impulsa una manera de proyectar donde la sensibilidad y el rigor técnico avanzan de la mano.