La Civilización Caral (3000-1800 a. C.) constituye uno de los referentes más antiguos de planificación territorial y manejo sostenible del entorno frente a los riesgos naturales. En un territorio expuesto a sismos, inundaciones y fenómenos climáticos recurrentes, las poblaciones caralinas desarrollaron estrategias que evidencian un profundo conocimiento del paisaje y de las dinámicas ambientales.