El sistema de protección internacional carece de recursos suficientes para garantizar el acceso al asilo de las personas migrantes. Un argumento que cobra mayor fuerza si se tiene en cuenta la presión migratoria a la que han estado sometidas las Islas. El aumento de llegadas de personas migrantes por vía marítima, especialmente a las costas de Canarias en los últimos años, ha puesto bajo fuerte presión los programas de protección internacional y los dispositivos de primera acogida. El sistema se encuentra tensionado y esto tiene consecuencias directas para quienes buscan protección: cientos de personas en situación de vulnerabilidad se enfrentan a trabas burocráticas, colas, dificultades para obtener cita y largas esperas que dificultan el acceso efectivo al procedimiento de asilo y la formalización de sus solicitudes en condiciones adecuadas.