El encuentro entre Donald Trump y Leo Messi en la Casa Blanca ha derivado en una escena surrealista. Según ha informado el periodista David Alandete en 'El Partidazo de COPE', ambos han entrado juntos en la sala de prensa con el himno presidencial de fondo. Con Messi a su derecha, Trump ha anunciado la destrucción del arsenal balístico iraní y la inminente caída de la dictadura cubana. La cara del astro argentino durante las proclamas geopolíticas de Trump ha sido uno de los momentos más comentados. Sin embargo, el periodista ha apuntado que el nivel de inglés de Messi 'no es muy alto', por lo que es una incógnita cuánto pudo entender de los discursos sobre Irán o Cuba. El motivo de la visita era homenajear al Inter de Miami por sus éxitos. En un ambiente distendido, Trump ha llegado a preguntar a la sala quién es mejor, si Messi o Pelé, con una respuesta unánime a favor del argentino. También ha bromeado sobre Luis Suárez, de quien ha dicho que le parece "muy atractivo", pero ha añadido: "a mí no me gustan los hombres porque me hacen sentir feo y gordo". Al final del acto, Messi le ha entregado a Trump varios regalos: una camiseta rosa del Inter de Miami con el número 47, un balón rosa firmado y un Rolex del mismo color. Por su parte, el magnate ha revelado que su hijo es admirador de ambos astros. "Mi hijo es fan de los 2", ha comentado Trump justo antes de pasar junto a Messi por delante de una foto que tiene con Cristiano Ronaldo en la Casa Blanca. La surrealista jornada ha concluido con una reunión privada. Tras la comparecencia, Trump ha invitado a Messi, Luis Suárez y otros jugadores a continuar el encuentro en el emblemático Despacho Oval, donde se encuentran reunidos actualmente.