Ante la deflagración ocurrida el 1 de marzo pasado en el kilómetro 43 del ducto de Camisea, el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) desplegó, como acciones de primera respuesta, equipos de supervisión en campo y dispuso sobrevuelos con drones para identificar áreas afectadas y la toma de muestras de componentes físicos, para contar con indicadores que permitan determinar posibles impactos ambientales.