Sorin, un ciudadano rumano de 39 años de edad, es mecánico de profesión pero no ejerce como tal. Según su testimonio, lo hizo durante un tiempo en un taller «clandestino e ilegal» situado en el barrio de Foners, en Palma. Estaba pasando una mala época e incluso durmió en el propio local durante tres meses, entre junio y septiembre del pasado año. Sus conocimientos en la reparación de autos hicieron que el dueño, también de nacionalidad rumana, le propusiera trabajar juntos allí.