La antigua prisión presenta «un nivel de peligrosidad incompatible con una ocupación segura, tanto para los residentes como para los equipos de intervención». Esta es una de las conclusiones del informe que maneja Cort, que advierte «una situación de riesgo de incendio muy elevado. Hay un riesgo grave de atrapamiento». El Ajuntament de Palma ha iniciado el proceso de desalojo de Sa Presó después de que se declarasen varios incendios. Sin embargo, los alrededor de 200 residentes no tienen alternativa habitacional.