Stephanie Sangou quiere dar el gran golpe

El boxeo es un estilo de vida. Puede parecer un cliché. Una frase que pase desapercibida para la mayoría o incluso resulte falaz para aquel que no se haya postrado siquiera frente a un saco pero para Stephanie Sangou (Camerún, 1999), a quien Mallorca le abrió sus puertas siendo una niña, es un mandamiento. Una afirmación genuina. Como ella en su totalidad. Sangou desprende unas ganas admirables de brillar en su disciplina que probablemente se las haya inculcado su padre y entrenador, Umar Brito. Juntos, forman una dupla inseparable, que se retroalimenta en busca del éxito deportivo, pero sin olvidar de dónde vienen. Porque la humildad es un principio primordial para este binomio lleno de humanidad. «Cuando boxeo pienso en mi padre. Este deporte es lo mejor que me ha pasado en la vida y eso es gracias a él. Es mi apoyo incondicional. No quiero defraudarlo porque él lo sacrifica todo por mí y eso me motiva a ganar los combates», apunta.