Hay territorios que guardan una memoria extraña para los equipos de fútbol. Lugares donde la pelota rueda de otra manera, donde el viento empuja o frena con caprichos que la lógica no alcanza a explicar. Para el FC Cartagena, Aragón es uno de esos territorios ambivalentes, frontera entre la gloria y el sufrimiento, tierra conocida donde el cuadro albinegro ha escrito algunas de sus páginas más intensas. Y allí regresa este domingo, con el partido fijado para las 16:00 horas en Tarazona, con la urgencia apretando en los talones y la clasificación como juez implacable.