Contaminación

Contaminación es lo que hay en Murcia centro, por ejemplo. Contaminación es la canción de Pedro Guerra que canta Ana Belén: «Contágiame, inféctame, mézclate conmigo, que bajo mi rama tendrás abrigo». Pero, contaminación, en términos jurídicos, es otra cosa, casi tan mala como aquella del medio ambiente. Se trata de que no se rompa la cadena de custodia de las pruebas esenciales en un procedimiento judicial. Normalmente, se suele alegar esa contaminación por los letrados defensores de los acusados en materia de tráfico de drogas y estupefacientes. Si la droga incautada no ha sido bien custodiada desde su intervención hasta que llega al laboratorio pertinente para su análisis, la cadena de custodia se ha roto, y consecuentemente la cantidad y su pureza detectada analíticamente es puesta en duda en juicio y piden su nulidad. Y como uno de los principios fundamentales del Derecho Penal español -heredado del Derecho Romano- es que en caso de duda hay que absolver al acusado, esa invalidez puede ser fundamental. Y es que todos somos inocentes mientras no se demuestre lo contrario, salvo, claro está, que alguna cadena de televisión te condene con sus programas de audiencia morbosa.