Ellas lo prefieren neandertal

Durante milenios, la imagen del hombre de Neanderthal fue la de un primo lejano y tosco con el que nuestros antepasados apenas se cruzaron. Sin embargo, la genética nos ha revelado una historia mucho más íntima. Lejos de ser encuentros esporádicos o violentos, los análisis de ADN demuestran que, durante miles de años, los humanos anatómicamente modernos y los neandertales coexistieron, se encontraron y llegaron a mezclarse en un proceso de mestizaje continuo, de modo que todos los humanos con ascendencia no africana portamos hoy entre un 1% y un 2% de ADN heredado de aquellos vínculos prehistóricos, un testimonio silencioso de que la historia de la humanidad no es una línea recta, sino un complejo árbol. Y hay algo curioso en este hecho: esos restos de ADN neandertal, que se encuentran repartidos por todos los cromosomas, brillan por su ausencia en el cromosoma X.