El puente a la razón

Con motivo del 900 aniversario del nacimiento de Averroes, que conmemoramos el próximo 14 de abril, se han celebrado esta semana diversas actividades poniendo en valor al hombre que leyó a Aristóteles bajo el sol de Al Andalus. En las callejuelas de la Córdoba del siglo XII, donde el aroma a azahar se mezclaba con el trasiego de una de las bibliotecas más grandes del mundo antiguo, un hombre se propuso una tarea titánica: reconciliar lo que muchos creían irreconciliable, fé y razón. Este filósofo, jurista y médico, no era un académico de torre de marfil, sino un hombre de Estado que entendía que una sociedad que teme a la pregunta está condenada al estancamiento. Averroes no solo tradujo a Aristóteles; lo rescató del olvido para Europa. Mientras el continente sumía sus bibliotecas en el polvo de los monasterios, el cordobés diseccionaba la lógica griega para aplicarla a la teología islámica. Su tesis central era revolucionaria y, para algunos, peligrosa: la verdad es una sola, pero hay diferentes caminos para llegar a ella. Averroes sostenía que la filosofía y la revelación divina no eran caminos opuestos. En su obra argumenta que si Dios es la Verdad, y la razón busca la verdad, ambas no pueden contradecirse. Miguel Cruz en sus estudios sobre el pensamiento andalusí señala: «Averroes no solo explica a Aristóteles, sino que obliga a la teología a medirse con la lógica».