En el corazón de Extremadura y con fácil acceso, en el km 268 de la autovía del Suroeste, senda que hace dos milenios marcara la vía romana de Mérida a Talavera, este pueblo es merecedor de miles de visitantes anuales, gente que busca cultura, conocimiento, gastronomía y diversión, pero también espiritualidad y contacto con lo trascendente, lo mágico y lo sagrado, pues de todo hay.