Planificar la alimentación de toda la semana es una de las estrategias más eficaces para comer bien y, al mismo tiempo, controlar el gasto en la compra. La clave no está en buscar productos especiales ni caros, sino en apostar por alimentos básicos, nutritivos y fáciles de combinar entre sí. Con un poco de organización previa es posible preparar menús equilibrados que aporten todos los nutrientes necesarios sin que el presupuesto familiar se dispare.