El Ayuntamiento de Málaga pretende descongestionar de turismo el centro de la ciudad y, para ello, planea ofrecer alternativas atractivas en algunos de los barrios castizos del municipio. Por ejemplo, El Palo, con un plan de inversiones conjunto con la Junta de Andalucía con el que se pretende una renovación urbana y de infraestructuras. Ante esta noticia, tengo dos cuestiones y media que comentar. La primera, que tiene guasa que la renovación del paseo marítimo de un barrio sólo se aborde por el Ayuntamiento desde la óptica de la atracción de turistas, como si los vecinos no mereciesen que sus calles y parques sean de primera calidad. Parece que el mensaje que se envía es que, de no ser necesario poner remedio a la saturación del centro de la ciudad, los vecinos de El Palo no serían dignos destinatarios de esas inversiones ni tendrían derecho a un barrio remodelado y moderno.