"La certidumbre en la cuota mensual es el principal argumento de las hipotecas fijas; todo apunta a que seguirán siendo dominantes incluso en un escenario de tipos a la baja"

El mercado hipotecario español ha experimentado una transformación estructural en los últimos años. En el cuarto trimestre de 2025, el 63,95% de los nuevos créditos hipotecarios se formalizaron a tipo fijo, lo que supone un incremento de casi 15 puntos porcentuales respecto al 55,74% registrado en el mismo periodo de 2020. Este cambio, recogido por el portal inmobiliario pisos.com a partir de datos del Colegio de Registradores de la Propiedad y Mercantiles,  consolida la modalidad fija como la opción predominante en prácticamente todo el país. La principal razón de este vuelco en la tendencia es el ciclo de subidas de tipos de interés iniciado por el Banco Central Europeo (BCE) a partir de 2022. Esta política monetaria disparó el euríbor, encareciendo de forma significativa las cuotas de las hipotecas variables y llevando a los compradores a buscar seguridad financiera. "El giro estructural hacia la hipoteca fija es uno de los cambios más profundos que ha experimentado el mercado hipotecario español en la última década”, ha señalado el director de Estudios de pisos.com, Ferran Font. Font ha asegurado que “el encarecimiento del euríbor y la búsqueda de estabilidad financiera por parte de las familias han acelerado de forma decisiva este proceso”. La predictibilidad de una cuota que no varía a lo largo de la vida del préstamo se ha convertido en el factor decisivo para la mayoría de los nuevos hipotecados en un entorno de incertidumbre económica. Según el directivo, la preferencia por la seguridad es tan sólida que perdurará. "La certidumbre sobre la cuota mensual se ha convertido en el principal argumento de venta de las hipotecas fijas, y todo apunta a que este modelo seguirá siendo dominante incluso en un escenario de tipos a la baja”, ha concluido Font, subrayando la consolidación de esta mentalidad en el comprador español. El análisis por comunidades autónomas revela un comportamiento desigual. El País Vasco protagoniza el mayor salto hacia la hipoteca fija, con un incremento del 55,60% hasta alcanzar el 67,56% del total. Le siguen Madrid, con un avance del 32,63% (del 46,18% al 61,25%), y Andalucía, con un crecimiento del 23,09% (del 53,09% al 65,35%). Sin embargo, no todas las regiones siguen esta línea. Territorios como Cantabria (+12,20%), Canarias (+6,74%) y Baleares (+4,13%) han visto crecer el peso de la hipoteca variable respecto a 2020. En términos absolutos, Navarra lidera el ranking de CCAA con mayor proporción de hipotecas fijas, con un 77,66%, seguida de La Rioja (74,75%) y Murcia (72,01%), mientras que Extremadura (39,09%) se sitúa en el extremo opuesto. En este contexto de cambio en el mercado hipotecario, la experta Andrea Elegido aclara qué buscan las entidades financieras: “No es ser funcionario lo que garantiza mejores hipotecas, lo que miran los bancos es la estabilidad real de los ingresos y el nivel salarial”. Además, existen otros factores financieros a tener en cuenta, como las deducciones fiscales. Los contribuyentes con hipotecas sobre su vivienda habitual firmadas antes del 1 de enero de 2013 pueden deducirse hasta un 15% de lo pagado, con una base máxima de 9.040 euros anuales, incluyendo en este cálculo el seguro de vida vinculado. Paralelamente, el Gobierno estudia nuevas herramientas fiscales en el mercado del alquiler para afrontar lo que el sector califica como una emergencia habitacional. Una de las propuestas es penalizar en el IRPF a los propietarios que suban los precios en zonas tensionadas al finalizar un contrato, una medida que se encuentra actualmente en fase de negociación. La presidenta de la patronal de promotores de Madrid (Asprima), Carolina Roca, ha asegurado que “el país se encuentra en una emergencia social” y reclama seguridad jurídica para un reto que necesitará más de tres millones de viviendas de alquiler en los próximos quince años. Por su parte, Donato Muñoz, consejero delegado de Cevasa, ha lamentado que “los alquileres protegidos son excesivamente caros por la sobrecarga de impuestos”, lo que limita su efectividad.