Neofeminismo, crítica de Sorry, Baby

La presencia de Eva Victor es el alfa y el omega de Sorry, baby. Ella ha escrito, ha dirigido y ha protagonizado este relato inequívocamente contemporáneo que se nutre con heridas ajenas proyectadas hacia su sanación en un alegato sobre la condición de la mujer de hoy en los EEUU. Nada nuevo ni nada excepcional. Muchas profesionales antes que ella han procedido del mismo modo; pocas lograron tanta hondura, tanta precisión, tanto equilibrio. Eva Victor viene de la escena, ha trabajado durante años como monologuista. O sea, se ha acostumbrado a desenvolverse en pequeños espacios, con el público al borde de su piel. Sabe defenderse con lengua afilada y es buena en ese abrazo entre la reflexión que arranca vértigo y el humor que impide el hundimiento del público. Así, pellizca y acaricia al mismo tiempo.