Montse Betanzos, la colareira que lidera la defensa de un oficio centenario en O Grove

En vísperas del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, la figura de Montse Betanzos emerge en O Grove como un símbolo de resistencia cultural y reivindicación laboral. Representante de la cuarta generación de una familia dedicada a la joyería con conchas de mar, ha iniciado una cruzada personal para dignificar y profesionalizar un oficio tradicional al borde de la desaparición. Su labor será reconocida próximamente por el Concello de O Grove, que le otorgará un premio por su esfuerzo en transformar una actividad históricamente denostada en una profesión con identidad propia y proyección exterior. El trabajo de las “colareiras” ha sido durante décadas una pieza invisible de la economía local. Eran las mujeres quienes acudían a la isla de A Toxa para vender collares y complementar los ingresos familiares, mientras los hombres trabajaban en profesiones del mar o la industria. Betanzos subraya una contradicción histórica: aunque muchas veces las mujeres ganaban más que sus maridos, su actividad carecía de prestigio social y reconocimiento profesional. Por eso, Montse se propone dotar a esta artesanía de estructura empresarial y reivindicar su valor cultural y económico. El relevo generacional es hoy la principal amenaza para esta técnica artesanal única en Europa. Hace tres o cuatro décadas, más de 150 colareiras mantenían viva la tradición; actualmente no llegan a 50 las mujeres que siguen vendiendo en la isla. Ante esta situación, la estrategia de Betanzos se basa en la innovación y la educación. Sus diseños de bisutería, sombreros y bolsos buscan adaptarse a la vida cotidiana de la mujer contemporánea, alejándose del concepto de simple souvenir turístico. Para evitar que este saber ancestral se pierda, Montse Betanzos combina su trabajo artesanal con la impartición de cursos y charlas en centros escolares. Su objetivo es visibilizar el oficio y motivar a nuevas generaciones a continuar la tradición. Defiende que la artesanía de las conchas no solo es un patrimonio cultural incalculable, sino también una forma de vida digna, creativa y libre. En este 8 de marzo, su historia recuerda que la igualdad también pasa por reconocer y profesionalizar los oficios que las mujeres han sostenido durante siglos.