Los problemas vecinales están a la orden del día por múltiples razones: obras, ruidos o música alta por la noche, robos, suciedad en zonas comunes, excrementos que no se recogen, invasión de plazas de parking… Y muchos de ellos tratan de resolverse, en plena era digital, con los carteles de toda la vida, muchos de ellos incluso manuscritos en una hoja de papel pegada con cinta adhesiva en el portal, en el ascensor o en la puerta de un vecino.