De ser solo "mujer de su casa" a representar las desigualdades que sufrieron por su género y al casarse

Siete vecinas de Las Margaritas y Las Moreras, de entre 66 y 80 años, han protagonizado este viernes una obra teatral sobre las distintas olas del feminismo de la mano de Irene Lázaro ¿Cuánto silencio puede acumularse en siete décadas de vida? Para las siete mujeres de Las Margaritas y Las Moreras que este viernes han actuado en la Biblioteca Grupo Cántico, el teatro se ha convertido en el muelle donde finalmente rompen las olas de una historia que las quiso calladas. Criadas bajo el sistema patriarcal de la dictadura, donde su destino se limitaba a ser ama de casa y a aceptar que otros decidieran por ellas, estas mujeres empoderadas han realizado un recorrido por la historia del feminismo y han demostrado un trocito de la conquista de la propia identidad. Al subir al escenario, no solo han interpretado un guion, sino que han reclamado el espacio público que les fue negado y transformando sus “cargas familiares” en una herramienta de liberación y memoria viva. Las encargadas de llevar a escena esta obra, Las Olas. Feminismo y libertad , son las siete mujeres que conforman Las Xirgú, una compañía de teatro creada como proyecto social del Centro de Promoción de la Mujer del barrio de Las Margaritas de Córdoba y compuesta por María Dolores López Melero, Herminia Hernández Ruiz, Pilar Hidalgo de la Cruz, Joaqui Peña Justo, Ana Ferrer Parras, Pepi Vaquero Macías y Ángela Ramos Jiménez, bajo la dirección de Irene Lázaro. La artífice de este movimiento es Irene Lázaro, quien aterrizó en el Centro de Promoción de la Mujer de la parroquia de Las Margaritas en 2014. Por aquel entonces, el centro era un refugio para muchas mujeres y donde aprendían cocina, costura o lectoescritura. Irene llegó para impartir expresión corporal, convencida de que “el cuerpo es lo primero, no tanto la cabeza”, y desde entonces han pasado diez años de transformación constante. Lo que empezó como un taller para “liberar el movimiento” de mujeres que eran las gestoras absolutas de sus hogares, pero invisibles para el sistema, evolucionó en 2016 hacia el teatro social. Hace apenas un año, Irene decidió cerrar el grupo para profesionalizarlo como compañía, centrando su energía en un guion que conecta la historia de España con la piel de sus actrices. Irene Lázaro con la compañía de teatro social 'Las Xirgú' María, a sus 66 años, es la más joven del elenco y la única que ha roto con el mandato del matrimonio. Tras 40 años de una relación que describe como “insoportable”, logró divorciarse y ganar en el juicio el derecho a quedarse en su piso de Las Margaritas, donde vive desde los tres años. Hoy, sobrevive con una ayuda de 480 euros y la compañía de su hija y sus nietos gemelos de 15 años. Pero ha aprendido a cuidarse, a disfrutar de la vida y a ponerse a ella por delante en muchos momentos de su vida. “Antes no salía a ningún sitio sola. Si iba a la feria o a la playa, era siempre con mis hijas”, recuerda. Fue Irene quien le enseñó que el feminismo no era “estar en contra de los hombres”, sino la igualdad de derechos. Ahora, Mari bromea con su hija diciendo que se irá de gira por el mundo: “Estoy encantada de la vida”. En el otro lado del espejo está Joaqui, que el próximo 13 de marzo cumplirá 74 años. De esos, lleva 54 casada con Antonio, el vecino de enfrente que se enamoró de ella cuando era una niña. Joaqui dejó su trabajo en una imprenta al casarse porque su padre y su marido decidieron que “ya no trabajaba más”. Su vida ha sido cuidar: ha criado a tres hijos y ahora a nietos y un bisnieto, cocinando ollas de cocido y kilos de albóndigas en salsa para que a nadie le falte de nada. Sin embargo, el teatro le ha devuelto la voz que guardó durante décadas. “Antes me quedaba con las ganas de decir algo y no lo decía por vergüenza; ahora no me cuesta hablar”, afirma con orgullo. Joaqui narra cómo durante años vio como algo “normal” que su marido se marchara todos los fines de semana de cacería o pesca mientras ella se quedaba sola al cuidado de sus tres hijos, sin cuestionar nunca su derecho al ocio. Representación en la biblioteca Grupo Cántico de Córdoba La obra se nutre de otros testimonios igual de poderosos. Herminia es la más veterana. A sus 80 años, lleva 12 trabajando con Irene, incluso antes de que se formara el grupo actual. Por su parte, Ángela crío a casi una decena de hijos bajo el control férreo de un marido que no la dejaba trabajar. Por su parte, Pepi superó una cirugía por obesidad y una timidez crónica. Y Pili es la “jefa” de su casa, afirma la directora teatral. El sustento teórico de la obra ha sido la tesis de la historiadora Elena Lázaro sobre la sexualidad y el feminismo a principios del siglo XX. Las actrices rinden homenaje a mujeres libres de 1911 como La Chelito o Tórtola Valencia, figuras que ellas contrastan con su propia juventud durante la dictadura franquista, cuando la ley las trataba como “especies de niñas” que pasaban de la tutela del padre a la del marido. El clímax visual de la obra ha sido una performance inspirada en la Mujer-Casa de Louise Bourgeois, con estructuras diseñadas por Ken Galiot que las actrices llevan sobre sus cabezas, simbolizando el encierro doméstico del que finalmente han salido. Tras la función, las actrices y el público han participado en un debate con las hermanas Lázaro, protagonizando una de las actividades más destacadas de este viernes en Córdoba como previa a la conmemoración el próximo 8 de marzo del Día Internacional de la Mujer. La compañía de teatro social 'Las Xirgú' interpreta la obra 'Las Olas'