La llegada de Honda a Europa se produjo a finales de los años sesenta, en un momento en el que el mercado del continente estaba dominado por fabricantes europeos con productos muy especializados. La marca japonesa irrumpió con una propuesta completamente distinta, basada en la fiabilidad mecánica, la facilidad de uso y una fabricación en serie muy cuidada. Desde entonces, Honda no solo se ha consolidado como uno de los fabricantes más importantes del mundo, sino que ha marcado el camino en numerosos segmentos, especialmente en el de las motocicletas de media cilindrada. La familia CB es uno de los mejores ejemplos de esta filosofía continuista y eficaz.