Recordando una carta pasada. Por desgracia para el pueblo, las ideologías supuestamente progresistas o de izquierdas se pierden en discusiones, buenas para nada. No se discute el fondo, sino las formas, una especie de vuelta a nuestros remotos ancestros, donde los machos alfas, con un exceso de testosterona, tenían sus duelos por el poder, la perpetuación y el territorio. Pero nacían dos parámetros base de la evolución: ingenio y perspicacia. ¡Nace la inteligencia!