Todo en el universo cambia a cada instante, las galaxias, las ideas, los enigmas, las soluciones, las verdades y las mentiras. La política no es lo que era, y por tanto la guerra, política por otros medios, tampoco. Se sigue llamando igual porque los nombres de las cosas suelen ser lo último que cambia, ahí la costumbre ofrece más resistencia al paso del tiempo, pero ya no significan lo que significaban. Una guerra ya no son dos ejércitos profesionales chocando en una vasta llanura por el control de una colina, acechándose en angostas trincheras o matándose primero a tiros y luego a mano con gran derramamiento de sangre, valor y heroísmo patriótico.