El último relevamiento del Banco Central encendió señales de alerta en el equipo económico. Los analistas elevaron la proyección de inflación para 2026 al 26,1% anual y revisaron también al alza los datos de corto plazo. En el Ministerio de Economía temen que esas previsiones terminen trasladándose a precios, ya que bancos, fondos y grandes empresas utilizan el REM como referencia para definir costos e indexaciones. El problema se agrava si se tiene en cuenta otra variable clave: la recaudación real cae frente a la inflación y limita cualquier posibilidad de alivio impositivo, obligando a sostener el ajuste fiscal en un contexto de expectativas todavía inestables. Leer más