Al comienzo de otro año lectivo, tener TEA sigue siendo un factor que condiciona la asistencia, la integración y el aprendizaje escolar. Con la mirada perdida y los rulos negros y espesos que le cubren la mitad de la frente, Mateo deambula por el patio de la escuela mientras sus compañeros hacen los ejercicios de educación física. Según Deysi, su madre, él se queda en “otro mundo” hasta que termina la clase. -Dice la maestra que antes le decía lo que tenía que hacer y lo hacía, pero ahora ya no quiere hacerlo. -¿Y lo integran... Continuar leyendo...