La Metralleta, cuando el rock se vuelve insoportable

La Metralleta se va del centro porque ahora el mundo se mueve al son de Bad Bunny y compañía. Es inevitable. Lo trágico es que, muy pronto, ellos también se irán porque su música no deja nada a lo que agarrarse. Las letras son malas, obscenas y malsonantes. La crean con ayuda de aplicaciones y algoritmos que les indican si algo será o no un éxito, con un porcentaje de probabilidad que ha convertido la composición en un programa informático que olvida la piel y apuntala la cadera. Todo es fornicio. Y hasta de eso uno se cansa a medida que va creciendo. Que se lo digan a Torrente. La música de hoy no compite por calidad. Compite por impacto.... Ver Más