Maribel Verdú: «Mi autoestima no puede depender de un comentario en redes»

En tiempos en los que la belleza parece debatirse entre filtros imposibles y retoques estéticos, Maribel Verdú vuelve a demostrar que nada como tener los pies en la tierra. La actriz, que lleva más de cuatro décadas frente a las cámaras, se convierte de nuevo en embajadora de NIVEA. Para Maribel, esta colaboración tiene algo de sentimental. «Es como volver a casa», confiesa. «NIVEA es esa marca que ha estado en mi baño toda la vida, la del bote azul de siempre. Que vuelvan a confiar en mí me hace muy feliz porque compartimos una filosofía muy clara: la belleza tiene que ser accesible, honesta y, sobre todo, tiene que hacernos sentir bien en nuestra propia piel, tengamos la edad que tengamos». También reconoce que la belleza natural es por la que apuesta. «La arruga es el mapa de lo que hemos reído y vivido», dice. En su opinión, cuidarse es importante, pero no una obsesión por seguir los canones de belleza. «Cuando tú te sientes bien por dentro y te cuidas con cariño por fuera, eso se proyecta mucho más que cualquier retoque. Y por supuesto retoques con sentido común y la justa medida». En 2026 la veremos en varios proyectos: 'La casa de los espíritus', 'Bajo tus pies' y 'El problema final'. Tres registros muy distintos. «Soy muy estudiosa. Cuando me meto en un personaje, me obsesiono con el texto que es la materia prima con la que trabajo. El reto es cambiar el 'chip' entre uno y otro, pero tengo la suerte de que son registros muy diferentes. Pasar de un drama de época a un thriller me mantiene muy viva creativamente. No me da tiempo a aburrirme». Lejos de los focos, su vida personal transcurre con normalidad junto a su pareja, el actor Pedro Larrañaga. «Nos reímos mucho juntos, y eso es fundamental. Además, respetamos mucho el espacio y la carrera del otro; cuando estamos juntos, estamos de verdad, con calidad de tiempo.», cuenta. Y cuando el trabajo lo permite, el plan ideal no tiene nada de sofisticado: «Un paseo tranquilo, una buena comida, ver una serie o una peli en casa y charlar. Nos encanta recibir a amigos en casa. La normalidad es nuestro mayor lujo». Quizá por eso la fama nunca ha sido un problema en su relación. «Pedro viene de una saga maravillosa de artistas, nació en esto, así que lo entiende mejor que nadie. Nunca ha sido un reto negativo, al contrario. Él conoce los códigos, los tiempos y las ausencias de este oficio. Es mi mayor apoyo y mi mejor crítico». En una época dominada por redes sociales, Maribel lo tiene claro, ya no busca su nombre: «Es salud mental pura. Vivimos en una era de mucho ruido y opinión gratuita. Decidí hace tiempo que mi autoestima no podía depender de un comentario en una red social. Vivir ajena a eso me hace sentirme mucho más libre y centrada en lo que de verdad importa: mi trabajo y mi gente». Es por eso que defiende la idea de limitar el acceso de los menores a estas plataformas. «Me parece una medida sensata. La adolescencia es una etapa muy vulnerable donde se está formando la personalidad, y la presión de las redes, la tiranía de la imagen y el 'like' pueden hacer mucho daño. Creo que hay que proteger esa etapa y fomentar que vivan más en el mundo real y menos en el virtual».