Son ultras, de extrema derecha, pero también de extrema izquierda, y a pesar de eso sus odios y alianzas no responden siempre a unas ideas políticas. Utilizan el fútbol para dar salida a su violencia ciega. Proliferan en casi todos los estadios, sobre todo de Primera y Segunda División -el Villarreal es la excepción-, pero también en divisiones inferiores, y suponen un problema de primer orden para la Policía; más concretamente para los especialistas de la Comisaría General y brigadas provinciales de Información, que son los que intentan poner coto a sus desmanes, a veces sin toda la colaboración deseable de la administración y del propio sistema judicial. Pero no desisten. No pueden hacerlo, porque hay vidas en juego, como... Ver Más