Por supuesto que el proyecto de Parque Tecnológico de Córdoba tiene sobrados estudios sobre su desarrollo e impacto. No podría ser de otra forma ni habría sido posible convertir en una realidad aquella iniciativa plasmada por primera vez en 1991, y constituida formalmente en 2001, sin los correspondientes estudios de viabilidad y financieros. De la misma forma que no se hubiera conseguido reconducir la deuda en los procesos que coincidieron con las grandes crisis de carácter global del 2008 y 2020.