Caja de confeti

Uno de los rasgos principales de la sociedad actual, este mundo donde todo vale y donde se puede declarar una guerra desde un sillón de la segunda residencia, con un gorro que es símbolo de prepotencia y de egocentrismo (estos 45-47 estampados, que no son ningún versículo bíblico, sino las cifras que indican los lugares ocupados por Trump en la lista de presidentes) es la absoluta falta de respeto hacia la relación entre lo que se dice y lo que se hace. Es una suerte de nihilismo en sentido contrario. No es que nada importe, sino que no importa nada de lo que se dice, porque todo es una enorme caja de confeti sin sustancia.