Ángela Figuerola es una de las personas de Córdoba que vive pendiente de una ejecución hipotecaria, después de más de una década "viviendo un calvario". Así define el camino que ha seguido desde que dejó de pagar al banco, "doce años en los que he intentado negociar un alquiler social o un código de buenas prácticas" hasta el día de hoy, en el que está pendiente de que el juzgado señale la fecha de lanzamiento. "Tenía mi piso pagado, pero todo se complicó cuando pedí una hipoteca para ampliar capital para mi empresa y nos estafaron", afirma. Según su relato, ella y su hermano avalaron con sus respectivos pisos una hipoteca de 100.000 euros a pagar en diez años que acabaría siendo su ruina.