Pocas veces se encuentran los rivales a un Real Madrid tan diezmado como el que ayer visitó Vigo con diez bajas. El Celta desaprovechó la oportunidad de romper una racha sin ganar a los merengues en Balaídos desde 2014. Doce años en los que los célticos solo han sumado un empate. Y ese era el resultado al que se encaminaba un partido irregular de los de Giráldez, que apostó por defender en bloque bajo para evitar la rapidez y habilidad de Vinícius. El plan de los celestes falló en el primer tanto de Tchouameni tras un saque de esquina. Lo arregló en parte Borja Iglesias al empatar antes del descanso tras una gran asistencia de Williot. Pudieron adelantarse los locales pero el remate de Aspas lo escupió el palo de la portería de Courtois en el minuto 86. El Real Madrid respondió en el minuto 94 con un disparo desde el balcón del área de Valverde que se marchaba fuera, pero el rebote en el cuerpo de Marcos Alonso desvió el balón al lado contrario de donde se encontraba Radu. El Celta perdía así la oportunidad alcanzar al Betis en la quinta plaza, mientras que el Real Madrid continúa vivo en la Liga tras encadenar dos derrotas.