El jueves, Lupe Zevallos fue capturada en San Borja. Llevaba más de seis años prófuga, luego de que escabullera bajo las propias narices del sistema judicial en la audiencia en la que se la condenó a 25 años de cárcel por lavado de activos provenientes del tráfico de drogas a través de la empresa Aerocontinente, la aerolínea fundada por su hermano, Fernando ‘Lunarejo’ Zevallos, en la que ella fue pieza clave ya que actuó como el rostro visible de la aerolínea, representante en varias empresas –incluidas ‘offshore’–, administrando cuentas millonarias en el exterior y gestionando relaciones y favores con políticos, magistrados y mandos policiales a través de la entrega de pasajes y beneficios, lo que facilitó encubrir el origen ilícito del dinero y asegurar protección institucional al esquema criminal de la familia Zevallos. Su arresto pone punto final a una de las tramas criminales más impactantes de la historia peruana y en cuya investigación periodistas de este Diario participaron y se jugaron la vida.