La gestión pesquera de la sardina ibérica es una responsabilidad compartida entre España y Portugal, que cuentan con un plan conjunto de explotación que expirará a finales de 2027. Según el mismo, el reparto de la cuota acordada cada año para la especie se define de la siguiente manera: un 66,5% para la flota lusa y el 33,5% restante para la española. Es por ello que el país vecino se llevó 34.406 toneladas de las 51.738 disponibles el pasado ejercicio.